• Abel T.

Máquinas que absorben el CO2 ¿Una solución a la crisis climática?

La captura directa del gas invernadero se ofrece en respuesta al calentamiento


Algunas propuestas tecnológicas parecen por su simplicidad, la solución que daría un niño al problema del cambio climático. Pero la realidad supera la imaginación infantil. ¿Podríamos capturar en el aire las emisiones de CO2 que han agravado el calentamiento? ¿Se pueden crear grandes ventiladores encargados de solucionar esos gases que calientan la atmósfera? ¿Pensarlo es jugar a ser un Julio Verne o es solo una nueva optimista demostración de la tecno- latría del ser humano?

La realidad es que ya funcionan máquinas que succionan dióxido de carbono (CO2) directamente del aire como fórmula para mitigar la crisis climática. Un número cada vez mayor de empresas están poniendo en marcha estos primeros dispositivos.

Hasta ahora algunas plantas industriales habían desarrollado prototipos para capturar el CO2. Las opciones y modalidades son muy diversas. Existen desde máquinas que captan directamente el CO2 y lo entierran bajo el subsuelo hasta equipamientos preparados por la industria del petróleo para volver a dejar el CO2 en antiguos yacimientos abandonados.

Climeworks instala en Islandia una planta de captura directa de co2 que luego se entierra en el subsuelo. Climeworks AG es una empresa suiza especializada en tecnología de captura de aire con dióxido de carbono. La empresa filtra el CO₂ directamente del aire ambiente mediante un proceso de adsorción-desorción.

Algunas de los emprendedores ya han vendido sus servicios de eliminación de CO2 a compradores como Bill Gates, Swiss Re, Shopify y Audi.”

El sector vive cierta ebullición. La canadiense Carbon Engineering aplica un enfoque similar para la captura de CO2, pero busca enterrar el CO2 en depósitos de petróleo y gas agotados en E.U.A y en el mar del Norte frente a Escocia.

El alto coste de la captura directa y almacenamiento del CO2 es uno de los talones de Aquiles de esta tecnología, pero esto no disuade a sus promotores, que tienen puesto el foco a largo plazo. “Es una técnica que va avanzando; y, a medida que se vayan incrementando los costes, experimentará una evolución parecida a la que tuvieron las energías renovables, por las que nadie daba un duro hace unos años”, pronostica Mariano Marzo, director de la cátedra en Transisción Energética de la Fundación Repsol-Universitat de Barcelona y catedrático emérito. Marzo cree que cada vez se necesitará más esta técnica “porque no se trata solo de reducir emisiones sino de retirarlas de la atmósfera”.

Aplicaciones con valor añadido


La captura, uso y almacenamiento de CO2 (CCUS, por sus siglas en inglés) nace con vocación de ser una muleta para contribuir al balance de emisiones cero (neutralidad en carbono). La Agencia Internacional de la Energía estima que para el 2050 estas tecnologías deberían aportar entre un 8% y un 15% de las soluciones de descarbonización. Pueden ser una palanca útil para reducir emisiones en sectores muy intensivos en combustibles fósiles, y donde no existen alternativas viables por ahora para reducirlos. (acero, cemento, química…). El CO2 retirado se puede enterrar, pero puede ganar un valor añadido con diversas aplicaciones. Empresas como Solidia han patentado una tecnología que permite emplear CO2 en lugar de agua en el fraguado del hormigón. Repsol empleará el de la refinería de Petronor para fabrica e-fuel, un biocombustible de aviación que se obtiene a partir del hidrógeno generado con energía renovable y el CO2 capturado.


“El elemento clave para lograr bajar los costes es la velocidad de los proyectos a escala industrial” Para que esta sea una solución que ayude a combatir la crisis climática de manera significativa “se deberá desarrollar una nueva industria los próximos 10 a 20 años con capacidad para eliminar al menos 5000 millones de toneladas de carbono para 2050”, sostiene Climeworks.



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